
El abanico es mucho más que un complemento para combatir el calor. A lo largo de la historia, ha sido un objeto cargado de significado cultural, estético y social. Entre todos sus atributos —forma, diseño, materiales o colores— existe uno especialmente reconocible y evocador: el sonido que hace al agitarlo suavemente.
El sonido tradicional del abanico incluye ese chasquido sutil o marcado al abrirlo y ese movimiento acompasado al usarlo. Ambos forman parte de una experiencia que conecta tradición, elegancia y carácter.
En Abanicos Aparisi, donde conviven distintos estilos, tamaños y usos del abanico, este sonido sigue siendo una seña de identidad que atraviesa generaciones y contextos, desde el uso cotidiano hasta el ámbito escénico y cultural.
El sonido del abanico no es un efecto añadido ni un elemento artificial. Surge de manera natural por la combinación de varios factores: el movimiento de las varillas, la tensión del país (la tela, papel u otro material) y la forma en la que se abre y se maneja.
Históricamente, este sonido ha acompañado al abanico desde su introducción en Europa; en especial en España, donde pronto se integró en la vida social, el protocolo y las costumbres populares. En reuniones, paseos o celebraciones, el murmullo era tan común como reconocible, convirtiéndose en una extensión del lenguaje corporal.
Más allá de su función práctica, el abanico ha sido tradicionalmente una herramienta de comunicación no verbal. El gesto al abrirlo, cerrarlo o moverlo podía transmitir estados de ánimo, intenciones o mensajes sutiles.
Así, su sonido habitual reforzaba ese lenguaje. Un movimiento suave y silencioso sugería discreción y elegancia, mientras que un chasquido más marcado podía expresar determinación, presencia o carácter. En este sentido, el abanico no solo refrescaba: hablaba sin palabras.
En la cultura popular española, el sonido del abanico está profundamente arraigado. Aparece en escenas cotidianas, en el imaginario colectivo y, de manera particular, en expresiones artísticas como la danza, el teatro o determinadas tradiciones folclóricas.
En estos contextos, el sonido del accesorio no es accidental; forma parte del ritmo, del gesto y de la puesta en escena. El abanico acompaña el movimiento del cuerpo y refuerza la expresión artística, aportando dinamismo y fuerza visual y sonora.
La elegancia del abanico no reside únicamente en su diseño, sino en la forma en que se utiliza. Su sonido tradicional, cuando es natural y equilibrado, transmite seguridad, control y estilo.
Abrir un abanico con precisión, sin brusquedad excesiva, genera un eco limpio que acompaña al gesto. Esa armonía entre movimiento y sonido es lo que convierte a este objeto en un complemento atemporal, capaz de adaptarse tanto a entornos clásicos como contemporáneos.
El sonido del abanico depende en gran medida de su construcción. Factores como:
Influyen directamente en la forma en la que suena al abrirse y cerrarse. En abanicos bien equilibrados, el sonido es uniforme y agradable, sin rigidez excesiva ni fricción irregular. Por eso, la calidad en la fabricación es esencial para conservar ese susurro tradicional que tantos usuarios valoran, incluso de forma inconsciente.
No todas las personas usan el abanico del mismo modo. Algunas prefieren movimientos suaves y continuos; otras lo utilizan con más energía, marcando el gesto y el sonido. En ambos casos, este accesorio se convierte en una extensión de la personalidad.
El sonido usual acompaña esa expresión individual del uso del abanico. Es discreto o firme, pausado o decidido, según quien lo maneje. Por eso, más allá de la moda, este dispositivo sigue siendo un complemento con identidad propia.
Hoy en día, el abanico mantiene su presencia tanto en el uso diario como en contextos específicos: eventos, celebraciones, espectáculos o como elemento decorativo y de colección. En todos estos casos, el sonido sigue siendo parte de la experiencia.
No se trata de un ruido, sino de un elemento sensorial que refuerza la conexión con la tradición y el valor cultural del objeto. Incluso en entornos modernos, ese sonido evoca autenticidad y continuidad, recordando que el abanico es un complemento que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.
Aunque no siempre se tenga en cuenta de forma consciente, este también es un aspecto importante a la hora de elegir. Un abanico bien fabricado ofrece una apertura fluida y un sonido equilibrado, acorde a su diseño y uso previsto.
Ya sea para uso personal, como regalo o como complemento para actividades culturales o escénicas, elegir un abanico de calidad garantiza una experiencia completa, donde forma, función y sonido van de la mano.
El sonido tradicional del abanico es una muestra de cómo un objeto sencillo puede concentrar historia, cultura y expresión personal. No es un detalle menor, sino parte de su identidad y de su permanencia en el tiempo.
En Abanicos Aparisi, esta tradición se mantiene viva a través de una amplia variedad de abanicos que respetan la esencia del complemento, adaptándose a diferentes estilos, usos y preferencias. Cada modelo conserva ese sonido característico que lo convierte en algo más que un objeto funcional: una pieza con carácter, elegancia y significado.
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Abanicos Aparisi - Abanicos Personalizados Madrid y Abanicos para Bodas
Aquella pequeña empresa que naciera al abrigo de un selecto público para el cual se elaboraban piezas de la más pura artesanía, es hoy un ente que opera a escala internacional dividiendo su producción entre Asia y Europa, y que exporta sus productos a países de los cinco continentes y un público cada vez más diverso.
ABANICOS APARISI S.L. ha recibido por parte de La Generalitat Valenciana, la cantidad de 100.000 € en apoyo al proyecto HISOLV/2021/3933/46 del PLAN EMPRESARIAL “PLAN RESISITIR PLUS”.
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